viernes, 3 de noviembre de 2017

Rutinas de mañana...

6 de la mañana, unos golpes en mi espalda. "Mami quiero teta"," Martín estoy dormida, duérmete".Te enfadas, me gruñes, me enfado, "vas a despertar a tu hermana".Te doy teta. Se despierta tu hermana,"Martín tengo que ir con ella, descansa". Le doy teta, se duerme,tú roncas,yo me duermo. Suena el despertador, se despierta, tú roncas aún. "Martín hay que vestirse", pero sigues dormido. Consigo despertarte, te enfadas. quieres teta, " Es tarde, te tienes que vestir". Huyes, me enfado, me gruñes, me agoto. Pierdo los nervios, te grito, te enfadas. Me siento cansada y caen unas lágrimas. "¿Nos damos un abrazo?" ,"te quiero mami, perdón". No quieres ese pantalón, no quieres esa camiseta, no quieres esa sudadera. "Yo me pongo solo los zapatos". Vueltas,vueltas y más vueltas. "¿Qué quieres desayunar?", no me escuchas, juegas... Atiendo a tu hermana.Sigues jugando."Cariño llegamos tarde",vueltas y vueltas. Te peino y lavo la cara.Pongo a tu hermana en la mochila, cojo tu mochila, tu patinete, mi bolso. Por fin en la puerta,"¿mamá y mi desayuno?", "¿Ahora? te he preguntado mil veces", coges dos galletas, salimos. Caminas lento porque vas comiendo, llegamos tarde, te meto prisa. Estoy nerviosa. Llegamos, han entrado, no me da tiempo ni a despedirme. Grito un adiós mientras te veo entrar . Me giro, me voy, y siento un vacío. Se acabó el estrés, se acabó la prisa, me quedo extraña, triste. Me da pena pensar que te dejo así. Hago el camino de vuelta pensando que no puedo más. Hago el camino de vuelta buscando soluciones. Ya te echo de menos.

Y ahora, te veo dormir, en paz, tan mayor, tan lindo, tan tú. Y sólo deseo tumbarme a tu lado, llenarme de esa paz que desprendes y pedirte perdón.

Perdón por enfadarme, perder los nervios, resoplar, hablarte en mal todo, meterte prisa. Perdón por no saber hacerlo mejor, perdón porque esa no soy yo.

Me tumbo y te abrazo, y cierro los ojos y deseo, no dejar de disfrutar de tu compañía pase lo que pase. Deseo no olvidarlo, ninguna mañana más.









El sueño y la prisa trastoca mi estado de ánimo. Y lo siento, porque sé que tú no lo entiendes.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

Se nos acabó el verano

Disfrutar de ti tus primeros años fue una decisión de la que jamás me arrepentiré. Te he visto crecer. Te he visto evolucionar tanto que aún no me explico en qué momento ocurrió todo.

En estos últimos meses hemos vivido muchos cambios. Has pasado de ser mi niño pequeño a ser mi niño mayor, te he visto enfrentarte a tu nuevo rol, buscar tu sitio, admirar a tu hermana, mimarla, buscarme en este nuevo lugar, recordándome que tú también me necesitas. Te he visto llorar y sufrir y te he visto disfrutar feliz. 

En estos meses no he parado de observarte, te miro y no lo puedo creer, tan "hombrecito", tan maduro, tan divertido, tan TÚ.

Me encanta hablar contigo, verte razonar y negociar hasta la saciedad, sentirme convencida continuamente, cambiándome los esquemas, y es que no dejo de aprender de ti cada día.

Hemos vivido meses de conflictos diaros, de "hartos" continuos, de soluciones y reconciliaciones que a menudo requerían más paciencia que estrategia. Amor mi niño, y es que  hemos disfrutado tantísimo de este tiempo JUNTOS.

Este verano he sido feliz, no puedo ser más afortunada. Me lo he bebido de lleno, porque sabía que se acabaría, y es que en mi cabeza sólo me rondaba una frase, frase que siento pero no te diré, "te voy a echar tantísimo de menos".

Se nos acabó el verano, los saltos en la piscina, las tardes bajo el árbol, la búsqueda de sapos, los juegos de mesa, tu desnudez diaria, tus travesuras nuevas, nuestra rutina sin horarios y nuestros largos ratos de teta.

Se nos acabó el verano y siento que un poquito te pierdo. El cole de mayores, 7 horas sin ti, los madrugones, las prisas...

Empezamos nueva etapa y ya estoy intrigada por verte torearla, vivirla, disfrutarla y superarla.

Te quiero mi super "Oliver, Isco, Asensio" 

Te voy a echar tanto de menos!

Y recuerda siempre: TE QUIERO TAL COMO ERES.


martes, 25 de julio de 2017

Mi decisión del parto en casa

Siempre he sido una friki en el tema parto y crianza.

Recuerdo que un par de años antes de quedarme embarazada de mi primer hijo me dio por leer sobre parto natural y los beneficios del parto en el agua y dije "así pariré yo".

Cuando me quedé embarazada de Martín leí muchísimo sobre el parto y estaba convencida de que quería que fuese lo más natural posible. 

Siempre he tenido claro que el parto es un proceso fisiológico, para el que el cuerpo de una mujer está preparado, el momento más natural, sexual y espectacular que como mujer puedo vivir. Siempre quise que fuese tal y como ha de ser según la naturaleza y vivirlo 100% e intensamente.

En esa ocasión a pesar de que pensaba mucho en el parto en casa no me informé. Di por hecho que no me lo podía permitir económicamente y a parte me daba respeto por lo desconocido. 

Del parto sólo nos venden el dolor, nos lo meten tanto en la cabeza que la palabra parto ya duele sólo oírla. Nos han inculcado un miedo que ha hecho que no queramos saber del tema, nos resignamos a pasar por ello porque no nos queda de otra...

Yo quería vivir lo bonito. El parto a pesar de doler me parecía lo más maravilloso que iba a vivir.

A pesar de que mi intención siempre fue un parto natural, acabé teniendo un parto inducido, con oxitocina, suero, una matrona que no me dejaba moverme, episotomía y todo ese pack completito. No me puse epidural, y aunque fue horrible, jamás me arrepentí de ello.

Esta vez era diferente, ya sabía lo que era un parto, ya había soportado el dolor de las contracciones con oxitocina sintética,mucho más dolorosas que las naturales, tenía el optimismo de que los segundos partos son más sencillos, pero sobre todo,siempre lo sentí. Tal cual, lo sentí, no me imaginaba pariendo en el hospital. No, si no era necesario.

En primer lugar creo que ha de ser la mujer la que decida dónde lo hace, y en segundo lugar creo que se debería parir en el hospital sólo cuando fuese necesario.

Seguramente nada de esto hubiese sido posible sin mi apoyo incondicional, mi pareja, el cual me sigue, me apoya, confía en mí como el que más y me motiva a diario para cumplir mis sueños. Si él no hubiese estado de acuerdo hubiese sido muy complicado.

Al tomar la decisión me puse en contacto con Ocean Comadronas un grupo de matronas que atienden partos en casa en Granada. Sí, sí, matronas, las mismas que te pueden atender en la Seguridad Social, con su título, su experiencia y su pasión. No son chamanas, ni nada raro.

Conocerlas fue increíble, tranquilizador y motivador.

Supe lo seguro que es, supe que de verdad esa decisión no me ponía en riesgo, ni a mi ni a mi hija. Supe que aunque es un servicio privado es asequible y que ellas te lo facilitan al máximo.

Es una pena que haya que pagarlo, que no nos dejen decidir libremente. Aún así, no me arrepiento de ese gasto en absoluto.

Son nueve matronas, jóvenes, apasionadas de su trabajo, muy actualizadas, muy seguras, y con una experiencia increíble. Verlas en las visitas que me hacían en casa era un chute de motivación que me duraba durante días. 

Si te lo planteas pero tienes dudas, llámalas, no te arrepentirás de charlar con ellas.

Gracias Rocío, Blanca, Dora, Helen, Christina, Eloísa, Nani, Silvia y Beatriz. Os admiro muchísimo a todas y os envidio, tenéis el trabajo más bonito que se puede tener, y dais la oportunidad a mujeres que como yo, quieren parir en casa, acompañadas y seguras. Sois de verdad muy valientes, mil millones de GRACIAS

Decidirme no fue fácil, tristemente por los prejuicios que hay, la desinformación y que sabía que se me iba a juzgar y sentenciar de "loca irresponsable". 

Desde el parto son muchísimas las veces que he oído " qué valiente eres" y sí, así me siento, no por el parto en sí, sino por haber decidido por mí misma, segura de la decisión, limpiándome de ataduras y miedos personales o familiares. Fui valiente .

Parir parimos todas, toda mujer que da vida es valiente, sea donde sea. No me siento mejor,ni peor,no me siento valiente con respecto al dolor. Todo lo contrario, me da miedo la muerte, el dolor, me da miedo todo lo que al resto de mortales, la única diferencia es mi visión del parto.

Decidí y viví el parto que siempre soñé, le regalé a mi hija la manera de nacer que quería para ella y hubiese deseado para su hermano. Jamás puse ni sentí poner mi vida ni la de mi hija en riesgo. 

Fue emocionante preparar mi casa, mi mente, mi familia. Fue emocionante la espera, el deseo, la llegada.

Sin duda, la mejor experiencia de mi vida.








viernes, 19 de mayo de 2017

Mi segundo bebé, recta final.

Siempre he oído que los segundos embarazos son muy diferentes, y sí, es cierto. Y más si el embarazo ocurre después de un aborto.

Supe que estaba embarazada de sorpresa, cuando justo había decidido esperar unos meses, y aunque no me lo podía creer fue una alegría, sin duda mi bebé tenía claro que venía a cambiar los esquemas.

Pero entonces llega el miedo. Nadie se queda embarazada de 20 semanas, cuando te enteras estás de muy poquito, sí, pero así empiezan todos los bebés. El caso es que esa sensación de estar de poco y más después de un aborto te hace sentir miedo. Yo lo tenía, pero quería ser positiva, lo necesitaba. Entonces empiezas a dar la noticia y te sorprendes, no había caras de alegría ni " enhorabuenas", recibía mensajes de espera, de prudencia, de " mejor no lo digas por ahora por si pasa algo"...

Pasan los días, y yo que no soy de callarme, que no creo que el no decirlo haga que duela menos, quería gritarlo. Lo fui contando a algunas personas, a otras no, y pasado el tiempo la mayoría se enteraban de casualidad y de forma bastante fría. "Qué pena", pensaba yo.

Y crees que cuando llegues a la primera ecografía te quedarás tranquila, pero no, la tranquilidad 100% ya nunca llega, siempre hay un temor.

Lo más bonito del segundo embarazo es que ya sabes lo que es ser madre, y sabes lo que esa nueva personita va a significar.

Seguramente no se disfruta igual, no te puedes centrar tanto en ti misma, hace ya mucho que no te centras en ti, ahora tienes un hijo en el que te centras y otro ritmo de vida.

Durante este segundo embarazo tuve sentimientos contradictorios que me hicieron sentir culpable y mal en más de una ocasión, mi alegría fue descubrir que somos muchas las madres que pasamos por ellos y que son totalmente normales.

- Piensas en la llegada del otro bebé, en si estarás preparada para ser madre de dos, de ese caos, en si realmente te apetece. 

- Piensas en cómo puede influir en tu hijo, en porqué le vas a hacer ese daño, sientes pena y miedo a herirlo, a que sufra.

- Piensas en si de verdad serás capaz de querer al segundo igual que al primero y se te antoja imposible.

- Piensas que en realidad con tu hijo sólo no estás tan mal.


Y mientras piensas todo esto no puedes creerte estar sintiendo así. "¿Seré mala madre?", "¿ No querré a este bebé?"

Nada como hablar con otras mujeres y descubrir que a todas les pasó, y escucharlas decir lo que sintieron tras el parto, al ver a sus dos hijos juntos, escucharlas decir "el amor no se divide, se multiplica" y entonces te emocionas y sabes que así será. El miedo forma parte de nuestra vida.

Y llega " la parejita", es la expresión que más he oído en estos meses tras decir que es niña. Me sorprende la cara de felicidad de todo el mundo, es como si te hubiese tocado la lotería, dan por hecho que es lo que tú deseabas y buscabas, que ya no necesitarás más hijos porque ya tienes la familia "perfecta". De verdad me sorprende. 



Y ya pronto se acaba esta etapa, y en parte me da pena no haberla disfrutado más, pero las cosas han surgido así. Ahora, justo un año después del aborto, preparándome a recebirla, a ese olor de recién nacido que ansío tanto disfrutar, a volver a la etapa de teta 24h, brazos, porteo, cuidados, mimos... y sobre todo a disfrutarla junto a él, a vivirlo desde su mirada e ilusión de sus 3 años.

Qué bonita etapa nos viene!