Fuiste una felicidad fugaz, que apareció y sacudió nuestras vidas, nuestras entrañas.
Una felicidad que nos enseñó que hay cosas que no se pueden planear, que las cosas pasan y que a veces te toca a ti pasarlas.
Fuiste una alegría compartida y gritada a los cuatro vientos.
Y fue un susto, un reposo, una incertidumbre de esas que matan y una certeza que dolía ver.
Y te fuiste, y luché por olvidar aquella sensación, por volver a la vida normal.
Y escuché una y otra vez la frase de "otra vez será" y por su puesto, será, pero una sólo puede pensar en que no "es".
Te fuiste y a veces no sé ni qué sentir.
No quiero dramatizar, pero en el fondo hay algo que duele.
Te rogué que te quedaras, hoy te ruego que vueles.

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