Hoy quiero escribirte a ti, que tienes un trabajo que yo desearía tener. Que tienes la suerte de convivir, compartir y aprender de un grupo de peques que te admiran, te quieren y te llaman "seño"
Mi hijo estaba super ilusionado con ir al cole (guarde), se aprendió tu nombre que sólo le dije un día, se inventaba conversaciones con sus nuevos amigos antes de conocerlos, soñaba con jugar y pasarlo en grande.
Te reconozco que yo le acompañé con miedos, pero también muy ilusionada. Yo también soñaba con ver a mi hijo feliz en el aula, aprendiendo, contándome aventuras, enseñándome canciones nuevas.
Pero tuvimos mala suerte. Mi hijo tuvo mala suerte. Dimos contigo.
Un aula de dos años ha de estar llena de color, de alegría, de juegos, canciones y diversión. A un aula de dos años le debe sobrar paciencia, cariño y ganas.
No prepares a los peques para el "mañana", déjales disfrutar de su "ahora". Déjales ser en movimiento, aprendiendo, creando.
Olvídate de autoridad, de tantas normas sin sentido, de la seriedad, la obediencia y el silencio.
Mi hijo perdió la ilusión, se llenó de tristeza, cambió por completo.
Pasamos una semana horrible los tres, nosotros podremos olvidarlo, mi hijo no sé.
Me da mucha pena, pena los niños, pena la injusticia de que haya gente tan quemada en la pública mientras miles de jóvenes sueñan con ocupar un puesto como el suyo. Me das pena tú.
Siento si sientes rabia por nuestra decisión, siento que opines de esa forma que opinas sobre la crianza de nuestros hijos. siento haber tenido que escuchar que no sé el daño que le estoy haciendo a mi hijo por dormir conmigo.
¿Eres tú consciente del daño que puedes causar tú a tus alumnos?
Qué pena de prepotencia, de autoridad...
No te preocupes por nosotros, estamos felices y orgullosos de haber decidido cambiar a nuestro hijo de centro.
Preocúpate tú por favor, de hacer felices a los peques con los que convives a diario. Y recuerda, tienen sólo 2 añitos!!!!

