miércoles, 28 de septiembre de 2016

Pena de ti...

Hoy quiero escribirte a ti, que tienes un trabajo que yo desearía tener. Que tienes la suerte de convivir, compartir y aprender de un grupo de peques que te admiran, te quieren y te llaman "seño"

Mi hijo estaba super ilusionado con ir al cole (guarde), se aprendió tu nombre que sólo le dije un día, se inventaba conversaciones con sus nuevos amigos antes de conocerlos, soñaba con jugar y pasarlo en grande.

Te reconozco que yo le acompañé con miedos, pero también muy ilusionada. Yo también soñaba con ver a mi hijo feliz en el aula, aprendiendo, contándome aventuras, enseñándome canciones nuevas.

Pero tuvimos mala suerte. Mi hijo tuvo mala suerte. Dimos contigo.

Un aula de dos años ha de estar llena de color, de alegría, de juegos, canciones y diversión. A un aula de dos años le debe sobrar paciencia, cariño y ganas.

No prepares a los peques para el "mañana", déjales disfrutar de su "ahora". Déjales ser en movimiento, aprendiendo, creando.

Olvídate de autoridad, de tantas normas sin sentido, de la seriedad, la obediencia y el silencio.

Mi hijo perdió la ilusión, se llenó de tristeza, cambió por completo.

Pasamos una semana horrible los tres, nosotros podremos olvidarlo, mi hijo no sé.

Me da mucha pena, pena los niños, pena la injusticia de que haya gente tan quemada en la pública mientras miles de jóvenes sueñan con ocupar un puesto como el suyo. Me das pena tú.

Siento si sientes rabia por nuestra decisión, siento que opines de esa forma que opinas sobre la crianza de nuestros hijos. siento haber tenido que escuchar que no sé el daño que le estoy haciendo a mi hijo por dormir conmigo.

¿Eres tú consciente del daño que puedes causar tú a tus alumnos?

Qué pena de prepotencia, de autoridad...

No te preocupes por nosotros, estamos felices y orgullosos de haber decidido cambiar a nuestro hijo de centro.

Preocúpate tú por favor, de hacer felices a los peques con los que convives a diario. Y recuerda, tienen sólo 2 añitos!!!!













jueves, 8 de septiembre de 2016

Nuestro primer día

Hoy ha sido el primer día. Ese primer día que emociona y duele por igual.

Tu primer día de "guarde", a la que decidimos que fueses por ti, creyendo que lo necesitabas, que te vendrá bien... yo sigo en mi mar de dudas, pensando si no debería haber esperado el cole, si los beneficios serán mayores que los contras, preguntándome si de verdad tú hubieses decidido lo mismo o no.

Te has despertado lleno de ganas, has salido a la calle emocionado, empujado por esa curiosidad tan grande,ilusionado, feliz.

Has llegado y tus ganas de observar te han paralizado por un momento, y así , con tu cara de asombro me he despedido de ti.

Quería llorar pero no lo he hecho. Ni yo misma he sabido qué sentía. He salido totalmente llena de pena, con una sensación de "no querer" enorme, pero a la vez expectante, sabiendo que disfrutarás, que sí es el momento.

Al recogerte te he observado en el aula, tú no me veías, pero yo estaba ahí emocionada viéndote en un aula llena de niños como tú, sentados "trabajando". Te he visto a gusto y feliz.

Y detrás de la puerta me he dado cuenta de lo que siento.

Siempre supe que no eras mio, que no me perteneces, que tuve la suerte de ser tu madre, de guiarte siempre, de disfrutarte, pero el tenerte conmigo me hacía sentirte mio. Hoy dejas de ser mio, pasas a ser de la sociedad, de sus ritmos, horarios, normas, enseñanzas y aprendizajes. Pasas a vivir ajeno a mi, serán tus vivencias, sólo tuyas.

Tengo esa extraña sensación de estar perdiéndote sin perderte.

No me considero sobre-protectora, tal y como suelen tachar a las mamás que abandonamos el aula entre lágrimas, sé que todas sentimos lo mismo, aunque lo definamos diferente. Ahora entiendo más, conozco más.

Hasta ahora cada vez que has dicho, hecho o pensado algo yo lo entendía porque yo había estado ahí, viviéndolo contigo.

Me da pena perderme tu cara o gesto cuando un niño llore, cuando lean el primer cuento, cuando cantes o bailes. Me da pena saber que me pierdo parte de tu vida desde hoy y para siempre.

Sueno mamá-drama total, sí, pero es tan cierto lo que siento.

Pero todo esto tú no lo sabes, no te pertenece.

Disfruta, crece y vive.

Vive tu vida.


 (Y si me he equivocado, perdóname)