Esta mañana iba paseando con Martín. Tiene dos años y medio y aún pide mucho brazos. Hoy le he pedido que andara, porque estoy mala y hace muchísimo calor.
Íbamos paseando y hablando y me dice: "Mamá cuando sea otra vez bebé me coges mucho en brazos"
La frase me ha enternecido totalmente, y le he explicado que él no va a volver a ser bebé, que él siempre va a crecer cada vez más.
Escucharme a mí misma ha sido estremecedor. Escuchar ese nunca que tanto vértigo da.
He sentido su mano en la mía, sus pasos, su forma de escucharme, sus "porqués" a todo y he sentido tanta nostalgia, tanto, tanto miedo.
A veces me siento culpable por desear parar el tiempo...
