Escribo este post porque a menudo me siento un poco incomprendida por personas de mi alrededor al respecto. Y ojo, lo entiendo. A la mayoría de nosotros nos han pegado, castigado o gritado de pequeños, y siempre hemos considerado que una buena educación ha de incluir estas cosas, porque sino los niños " se nos suben a la chepa". Yo antes pensaba así también, más bien eran cosas que decía pero no sentía. Las decía porque consideraba que así tenía que ser.
Por suerte me limpié de prejuicios y decidí hacer las cosas como a mí me hubiese gustado que las hicieran conmigo.
A la hora de tratar a mi hijo para mí la base primordial es la empatía, ponerme siempre en su lugar. Eso me ayuda a entender que él no hace las cosas para fastidiarme, para manipularme o controlarme. Él es únicamente un niño.
Por ello afirmo que yo no pego ni grito a mi hijo, y nunca lo haré. Y si lo hago no será porque decida que es lo mejor, sino porque me haya quedado sin recursos y necesite ayuda.
Y estas son las razones:
- Porque NO SIRVE PARA NADA bueno. Esta razón ya sería más que suficiente por si sola. Hacerlo no va a modificar su comportamiento, su enfado o mi enfado. Todo lo contrario, sólo empeorará las situaciones.
- Soy consciente de que soy su ejemplo. Sabemos que los niños aprenden todo aquello que ven, sobre todo en casa. No sirve de nada si pego y grito a mi hijo porque él me ha pegado o gritado a mí, o a cualquier persona. De ti lo aprende.
- No me siento con el poder de hacerlo, por mucho que sea su madre o sea la adulta o lleve la razón. No creo que tenga ese poder sobre su persona. A mí no me gusta que me pegue ni grite NADIE, y muchísimo menos alguien a quien quiero. No siento que tenga autoridad sobre él. Yo estoy aquí para ayudarle, guiarle, apoyarle...
- Yo respeto a las personas en general, pero sobre todo a las personas a las que amo. Respeto muchísimo a mi marido, y respeto más si cabe a mi hijo, porque además de ser una persona es un niño. Y deseo que mi hijo me respete siempre, como madre, persona, mujer, compañera, confidente, etc. que me respete siempre, y no creo que eso sea posible si yo, que soy su ejemplo, no le respeto a él. La opinión de pegar para que te respeten es errónea, eso no es respeto, es miedo.
- Porque yo soy la adulta y lo tengo que demostrar. En momentos tensos a mí tambien me ha nacido una necesidad animal de hacerlo dentro de mis entrañas, he sido consciente, me he visualizado, he respirado hondo y me he reseteado y empezado de cero. AUTOCONTROL. Si no te funciona esa estrategia, respira y prueba con otra. Ese sentimiento me ha demostrado que tu cuerpo te lo pide para sacar y expresar lo que estás sintiendo, esa impotencia. Hacerlo sólo me ayudaría a mí, descargaría esa sensación. Pero, una vez hecho, el conflicto sería mayor y se sumaría mi sentimiento de culpabilidad.
- Cuando alguien te grita o pega te está humillando. Aunque te digan que es por tu bien.
- Porque considero que aunque no se pegue fuerte o no se haga con maldad , para mí tiene un nombre y se llama maltrato. Sé que esto trae debate, es mi forma de verlo.
- Daña el autoestima del niño y la relación con sus padres. Por muchos momentos buenos que haya, abrazos, besos o explicaciones, los hechos dejan mella. Son brechas en su autoestima, en tu relación con él.
- No ayuda a comprender el porqué algo no se debe hacer . Prefiero explicárselo mil veces y repetirlo de las formas que haga falta. Sólo así lo aprenderá.
- En definitiva, le trato como quiero que me traten a mí.
Cada uno lleva la crianza de sus hijos como puede, como sabe, o de la mejor forma que cree hacerlo. No juzgo, pero esta es mi forma de pensar y deseo que se respete también. Sin comentarios ofensivos tales como "acabará en hermano mayor", "os manipulará", "se reirá de vosotros" o "hará lo que le dé la gana siempre".
SÓLO DANDO AMOR RECIBIRÁS AMOR,
SÓLO DANDO RESPETO RECIBIRÁS RESPETO.











