lunes, 21 de marzo de 2016

Yo no pego ni grito a mi hijo.

Escribo este post porque a menudo me siento un poco incomprendida por personas de mi alrededor al respecto. Y ojo, lo entiendo. A la mayoría de nosotros nos han pegado, castigado o gritado de pequeños, y siempre hemos considerado que una buena educación ha de incluir estas cosas, porque sino los niños " se nos suben a la chepa". Yo antes pensaba así también, más bien eran cosas que decía pero no sentía. Las decía porque consideraba que así tenía que ser.

Por suerte me limpié de prejuicios y decidí hacer las cosas como a mí me hubiese gustado que las hicieran conmigo. 

A la hora de tratar a mi hijo para mí la base primordial es la empatía, ponerme siempre en su lugar. Eso me ayuda a entender que él no hace las cosas para fastidiarme, para manipularme o controlarme. Él es únicamente un niño.


Por ello afirmo que yo no pego ni grito a mi hijo, y nunca lo haré. Y si lo hago no será porque decida que es lo mejor, sino porque me haya quedado sin recursos y necesite ayuda.

Y estas son las razones:

- Porque NO SIRVE PARA NADA bueno. Esta razón ya sería más que suficiente por si sola. Hacerlo no va a modificar su comportamiento, su enfado o mi enfado. Todo lo contrario, sólo empeorará las situaciones.

- Soy consciente de que soy su ejemplo. Sabemos que los niños aprenden todo aquello que ven, sobre todo en casa. No sirve de nada si pego y grito a mi hijo porque él me ha pegado o gritado a mí, o a cualquier persona. De ti lo aprende.

- No me siento con el poder de hacerlo, por mucho que sea su madre o sea la adulta o lleve la razón. No creo que tenga ese poder sobre su persona. A mí no me gusta que me pegue ni grite NADIE, y muchísimo menos alguien a quien quiero. No siento que tenga autoridad sobre él. Yo estoy aquí para ayudarle, guiarle, apoyarle... 

- Yo respeto a las personas en general, pero sobre todo a las personas a las que amo. Respeto muchísimo a mi marido, y respeto más si cabe a mi hijo, porque además de ser una persona es un niño. Y deseo que mi hijo me respete siempre, como madre, persona, mujer, compañera, confidente, etc. que me respete siempre, y no creo que eso sea posible si yo, que soy su ejemplo, no le respeto a él. La opinión de pegar para que te respeten es errónea, eso no es respeto, es miedo.

- Porque yo soy la adulta y lo tengo que demostrar. En momentos tensos a mí tambien me ha nacido una necesidad animal de hacerlo dentro de mis entrañas, he sido consciente, me he visualizado, he respirado hondo y me he reseteado y empezado de cero. AUTOCONTROL. Si no te funciona esa estrategia, respira y prueba con otra. Ese sentimiento me ha demostrado que tu cuerpo te lo pide para sacar y expresar lo que estás sintiendo, esa impotencia. Hacerlo sólo me ayudaría a mí, descargaría esa sensación. Pero, una vez hecho, el conflicto sería mayor y se sumaría mi sentimiento de culpabilidad.

- Cuando alguien te grita o pega te está humillando. Aunque te digan que es por tu bien. 

- Porque considero que aunque no se pegue fuerte o no se haga con maldad , para mí tiene un nombre y se llama maltrato. Sé que esto trae debate, es mi forma de verlo.

- Daña el autoestima del niño y la relación con sus padres. Por muchos momentos buenos que haya, abrazos, besos o explicaciones, los hechos dejan mella. Son brechas en su autoestima, en tu relación con él. 

- No ayuda a comprender el porqué algo no se debe hacer . Prefiero explicárselo mil veces y repetirlo de las formas que haga falta. Sólo así lo aprenderá.

- En definitiva, le trato como quiero que me traten a mí.



Cada uno lleva la crianza de sus hijos como puede, como sabe, o de la mejor forma que cree hacerlo. No juzgo, pero esta es mi forma de pensar y deseo que se respete también. Sin comentarios ofensivos tales como "acabará en hermano mayor", "os manipulará", "se reirá de vosotros" o "hará lo que le dé la gana siempre".


SÓLO DANDO AMOR RECIBIRÁS AMOR, 
SÓLO DANDO RESPETO RECIBIRÁS RESPETO.




sábado, 19 de marzo de 2016

Tú, nuestro PAPÁ!

Eres , la persona que hace tiempo elegí para compartir mi vida. , con el que me río a diario, mi apoyo, mi calma, mi paz y mi alegría.

, con quien decidí embarcarme en esta auténtica aventura de ser padres. El que me cuidó y apoyó en el embarazo, el que me abanicó y soportó en el parto, y el que me entregó de sus brazos aquella noche a nuestro maravilloso niño.

, el de los detalles, los mimos, los cuidados... , nuestro payasete favorito, nuestro emprendedor de aventuras, el inventor de historias.

A diario te observo y pienso que elegirte fue lo más acertado que he hecho, porque no hay padre mejor para mis hijos.

Y me siento feliz y orgullosa, porque soy consciente de lo que significas para él. Porque su cara al mirarte es diferente, porque con tus juegos se le ilumina la sonrisa, porque alargas su vida con cada carcajada, y porque veros juntos para mí es el más increíble paisaje.

GRACIAS de verdad, en mayúsculas, a gritos. Hoy y cada uno de los días.



Y como dice nuestro grito de guerra:

¡PAPÁ, MAMÁ Y MARTÍN JUNTOS HASTA EL FIN!

sábado, 5 de marzo de 2016

Nuestro "QUIET BOOK"

Lo más maravilloso de Internet es la infinidad de ideas que uno puede coger. Ideas originales, bonitas, divertidas, innovadoras, curiosas... hay tanto! Yo me vuelvo loca. Se me crean necesidades de la nada, todo lo quiero. Pero no soy especialmente mañosa o atrevida para la mayoría, a parte de la falta de tiempo que la maternidad dispone.

Una de estas ideas fue los famosos "Quiet book", y digo famosos porque están muy de moda ahora en los grupos de manualidades para peques o crianza.Se trata de libros de tela, fieltro, goma eva,etc. que en cada página tiene una actividad que ayuda al desarrollo y destreza de la motricidad fina para los peques.Usando velcro, botones, cremalleras y demás tipos de broches, cierres...

Si no los conocéis os invito a ojear google imagenes porque hay auténticas obras de arte. Maravillas de verdad.

Aprovechando que se acercaba el cumpleaños de Martín me animé a probar. Y aunque comparado con lo que se ve por Internet es bastante simplón estoy contenta con el resultado porque reconozco que una vez que empecé a hacerlo me pareció que había iniciado la obra de la Sagrada Familia.

Os animo si podéis a que provéis a hacer el vuestro. El resultado es precioso y a los peques les encanta. 

Sólo hace falta:

- Llenar tu casa de fieltro de mil colores (si hay retalillos por todos lados mejor)
- Coger ideas de Internet y dejar volar la propia imagnación. 
- Tener a mano una pistola de silicona caliente bien cargada.
- Velcro, botones, cremalleras y todo lo que se te ocura.
- Y mucha, mucha paciencia y a disfrutar!


Aquí os dejo el resultado del mío.









Martín alucinó al verlo, así que sin duda mereció la pena el esfuerzo.

Y como si de un Oscar se tratara, tengo que agradecérselo a papá Luis, por todos esos paseos, juegos o cuentos que mis "ideitas" requieren de él! VA POR TI!